Ingredientes vegetales para formular cosméticos naturales.

Presentamos una lista de los elementos indispensables, aclaramos las dudas sobre los componentes que se usan en estos productos y presentamos nuevos ingredientes.

Que la Naturaleza es generosa, es obvio. Es fuente de vida. Nos proporciona oxígeno, agua, luz, alimentos, materiales para cobijo y abrigo, y recursos para curar males físicos.

También medios para cuidar la piel y embellecerla. Desde la antigüedad, los seres humanos han aprovechado las sustancias naturales para decorar la piel y protegerla de los factores ambientales. La henna (como tinte), el kohl (para resguardar la vista de los rayos solares y la arena del desierto) o el aceite de jojoba (utilizado por los indios norteamericanos para hidratar la piel).

Los avances en química botánica han ido permitiendo obtener el máximo provecho de los compuestos vegetales convirtiéndose en la fuente más importante de ingredientes activos para uso cosmético. Y todo indica que ése será el camino para seguir en el futuro.

La innovación cosmética está centrada actualmente en la obtención de formulaciones sostenibles con el medio ambiente, libres de aditivos artificiales y elaboradas a partir de ingredientes naturales, entre los cuales los ecológicos empiezan a ganar protagonismo.

La industria de la cosmética natural crece a un ritmo anual del 10%, según datos de Ainia. Esto obliga a las empresas del sector a buscar nuevos ingredientes así como actualizar los métodos de extracción para ofrecer soluciones innovadoras.

Con este artículo queremos explicar las bases de la cosmética natural y aportar una lista de los elementos que componen una fórmula así como una relación de los ingredientes vegetales usados habitualmente y algunos más novedosos.

 

Fuentes de la cosmética: sustancias naturales versus artificiales.

¿De dónde proceden los ingredientes con los que se elaboran los cosméticos? Básicamente, de dos grandes grupos: sustancias naturales y artificiales.

Las primeras son las que provienen de la Naturaleza, con su correspondiente proceso de extracción y transformación, que siempre será químico, puesto que los componentes que los conforman lo son por sí mismos. Los polifenoles que se extraen de la oliva son compuestos químicos y se mezclan con otros ingredientes de la fórmula mediante la propia reacción química que sucede entre ellos al entrar en contacto unos con otros. No en vano, llamamos fórmula cosmética a la composición de un producto.

Es por tanto un error anunciar un cosmético como ‘producto libre de químicos’ puesto que ninguna reacción orgánica escapa de la química natural. En este caso, el término correcto sería ‘producto libre de sustancias artificiales’.

Los ingredientes artificiales proceden de fuentes naturales (como el petróleo) pero se procesan (el término científico es ‘se sintetizan’, y de ahí el adjetivo ‘sintético’) de manera más compleja, usando reactivos y catalizadores derivados (aquellos que no provienen directamente de una fuente natural). Es el caso de la parafina.

Son artificiales también los solventes, los nitroalmizcles (usados en los perfumes en sustitución de los almizcles animales) o el triclosan ychlorhexidine, una sustancia usada en formulaciones para prevenir enfermedades dentales y bucales.

En torno al debate sobre la seguridad de unos y otros, cabe señalar que la cuestión no es tanto la fuente de donde proceden sino la cantidad que se usa. Un ejemplo: la toxina botulínica  que lleva el bótox es natural, pero una dosis incorrecta de la primera puede causar botulismo. Lo importante en este apartado es que tanto unos ingredientes como otros hayan aprobado los estandares que requieren las autoridades sanitarias para garantizar la seguridad del producto final.

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Clasificación de las sustancias naturales para elaborar cosméticos.

Distinguimos entre:

 

  • Fuentes vegetales: Proceden de las plantas, incluidas las algas.
  • Fuentes minerales: Provienen de materias inorgánicas como el zinc y el titanio y se usan para elaborar maquillajes y filtros solares.
  • Fuentes animales: el colágeno, el retinol, la urea o la propia miel proceden de los animales.
  • Fuentes microbiológicas: en las últimas décadas se han aplicado en el campo de la alimentación (por ejemplo, los lactobacilus y bífidus en los lácteos) pero cada vez son más los cosméticos que incorporan prebióticos y probióticos.

Ventajas de las fuentes vegetales.

Su inteligencia innata. Las plantas son capaces de protegerse del estrés y del daño ambiental por sí solas. “Las plantas son químicas expertas que han evolucionado para producir componentes que absorban los rayos UV, produzcan compuestos antioxidantes potentes, tintes naturales y componentes que capten el agua. Todos ellos tienen uso cosmético”, explica Monique Simmonds, vice directora del departamento de Ciencia de Kew Gardens en una entrevista para la plataforma www.cosmeticsdesign-europe.com en 2018.

Propiedades de los cosméticos.

Los productos cosméticos sirven para realizar funciones:

 

  • Antioxidantes: la reacción química capaz de prevenir o frenar la oxidación de las células causadas por la acción de los radicales libres de origen endógeno (los que genera el propio envejecimiento fisiológico) y exógeno (los provocados por la acción del sol, el tabaco, etc.). Los antioxidantes son necesarios para disminuir las arrugas, la flacidez y las manchas. Leer más.
  • Hidratantes: su función es aportar agua a la dermis y controlar su paso del interior al exterior de las células, y viceversa, para evitar la sequedad de la piel. El aceite de semillas de chía posee elevadas propiedades hidratantes.
  • Protectoras: ingredientes que preservan la barrera formada por las ceramidas y lípidos que protegen las células de los factores externos (clima, radiación solar, etc.).
  • Regenerantes: productos que activan los fibroblastos, es decir, las células que producen colágeno y elastina, dos sustancias responsables de la firmeza y elasticidad de la piel.
  • Nutritivas: su acción es la de fortalecer el tejido cutáneo y con ello mejorar la resistencia de las células a los embates del envejecimiento fisiológico y prematuro (el causado por factores externos).

Otras propiedades de los cosméticos: oxigenantes, antiinflamatorios e incluso protectores frente a la radiación solar: Leer más sobre la importancia de los antioxidantes en los productos solares.

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Tipología de ingredientes cosméticos.

Los productos cosméticos se elaboran a partir de tres elementos: los ingredientes activos, los excipientes y los aditivos.

Los primeros son los componentes que realizan una función en la piel: hidratar, regenerar, etc. Los excipientes son las sustancias que configuran una textura determinada (crema, loción, espuma, etc.) y donde se asientan los ingredientes activos.  Por último, los aditivos son los componentes que permiten conservar la eficacia del producto durante un periodo determinado así como añadir color, aroma, etc. si así se desea. Cabe decir que los aditivos tampoco son sinónimo de sintético. El extracto de romero, por ejemplo, es un conservante natural.

A continuación, clasificamos los principales ingredientes activos según la familia a la que pertenecen y señalamos algunas de las fuentes de donde se obtienen:

 

  • Polifenoles: Son los grandes agentes antioxidantes. El Hidroxitirosol y la Oleuropeína (procedentes exclusivamente del olivo) son las moléculas que más actividad demuestran en los estudios científicos. El resveratrol (natural de las uvas) y los flavonoides de los cítricos son algunos de los más usados.
  • Ácidos grasos: son los principales activos de muchos cosméticos debido a sus propiedades hidratantes, regeneradoras, antioxidantes y antiinflamatorias.

– Ácido palmítico: predominante en el coco y la palma, y presente en el olivo, es uno de los más recurrentes en las formulaciones por su gran aporte de lípidos en la barrera de la piel. En el campo de la alimentación, sin embargo, está mal considerado ya que su ingesta oral contribuye a aumentar los niveles de colesterol.

– Ácido oléico: destaca por su elevada capacidad para penetrar en el interior de la piel, por su acción nutritiva y por retener el agua de las membranas celulares favoreciendo con ello la hidratación del tejido cutáneo. El aceite de semilla de olivo es una de las mayores fuentes, además de poseer propiedades antioxidantes, regenerantes e hidratantes. Leer más.

– Ácido linoléico: Evita que la piel pierda más agua de la necesaria, restaura la barrera, mejora la oxigenación, reduce la inflamación y realiza un efecto despigmentante. Su presencia en las semillas de oliva es destacable y está presente también en el aceite de linaza, las pepitas de uva y las nueces, entre otros.

Ácido linolénico: Regenerante y antiinflamatorio. El aceite de semillas de linaza es una de las mayores fuentes de este tipo de ácido.

– Ácido esteárico: propiedades protectoras. Muy presente en la manteca de cacao y el karité.

 

  • Ceramidas: junto con los lípidos, forman la barrera que protege a la piel de los factores externos. Las produce el propio organismo pero con el tiempo disminuyen, comprometiendo las células y provocando consecuentemente una pérdida de hidratación, firmeza y luminosidad. El aceite de jojoba contiene ceramidas de un perfil muy parecido al humano y es, por tanto, un ingrediente óptimo para tratar la sequedad y el desequilibrio dérmico.
  • Vitaminas: ejercen funciones antioxidantes, pueden estimular la síntesis natural de colágeno y tener propiedades antiinflamatorias. La vitamina E y la C son las más populares en cosmética. Las frutas y verduras son las proveedoras más importantes.
  • Proteínas: destacan por su capacidad regeneradora. El colágeno y el retinol (ambos de origen animal) son los más conocidos.

Otros ingredientes:

 

  • El ácido hialurónico: posee elevadas propiedades hidratantes, estimula la síntesis de colágeno y aumenta la proliferación de los fibroblastos. Está presente en los animales y los humanos. La biotecnología, pero, ha conseguido sintetizarlo a partir de vegetales como la remolacha, el trigo y el pino.
  • La coenzima Q10: es la molécula encargada de producir energía para el correcto funcionamiento de la célula. También neutraliza los radicales libres.

Retos de la cosmética natural.

Puesto que los vegetales son organismos vivos, la química de cada uno puede variar del resto de iguales. Es importante conocer esas diferencias y desarrollar técnicas que permitan conocer cuánto material podemos obtener de la planta y cómo podemos optimizarlo a través de métodos extractivos.

Este proceso debe ir en paralelo a los avances en tecnología que permitan formular de manera más efectiva. La innovación tecnológica, por tanto, será clave en el futuro de la cosmética natural.

Cómo elegir ingredientes vegetales adecuadamente.

A la hora de formular un producto cosmético a partir de ingredientes naturales,

 

  • Busca extractos vegetales de alta calidad.
  • Ten clara la aplicación que quieres darle al extracto. ¿Para qué quieres usarlos? ¿Para darles funcionalidad, aroma u otra característica?
  • Asegúrate que contiene los elementos específicos asociados al efecto que buscas.
  • Pregunta al suministrador el origen del extracto: de dónde procede la material prima, que métodos se emplean en la extracción, etc.

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