Cómo etiquetar los extractos naturales en alimentación.

Etiquetas tradicionales, ecológicas, clean labels… cada una tiene un tratamiento distinto. Indicamos el término exacto para citar los extractos vegetales en los alimentos.

El crecimiento constante de la industria de la alimentación y las nuevas tendencias y demandas de los consumidores han provocado la aparición de nuevos productos y aditivos alimentarios, que, de cara a garantizar su seguridad, conlleva la necesidad de adecuar la normativa relativa al etiquetado de la lista de ingredientes (la cual no hay que confundir con la que se publicitan los productos).

No todas las sustancias pueden declarase como aditivos. Leer más información en este artículo. Y lo mismo ocurre con los ingredientes y productos ecológicos. Para más información, consultar el Real Decreto 142/2002 y el Reglamento (CE) Nº 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo.

Por otra parte, los consumidores actuales exigen una información más comprensible en las etiquetas para saber qué ingredientes y aditivos concretos lleva el producto y qué función realizan en el organismo. Por ello surgen las llamadas etiquetas limpias (clean label en inglés), las cuales no usan la clasificación numérica con la que la legislación europea ordena los aditivos.

 

¿Cuál es la diferencia entre ingrediente y aditivo?

El primero se consume como un alimento en sí aunque esté mezclado con otros, mientras que el segundo es una sustancia que se añade a los alimentos con un propósito tecnológico (para mejorar su aspecto, textura, resistencia a los microorganismos, etc.) en su fabricación, transporte o almacenamiento. Por ejemplo, un yogur con trozos de fresas está formado por el lácteo y la fruta. Mientras que, en un yogur con sabor a fresa, esta última no aparece físicamente. El sabor a fresa lo aporta un aditivo.

Los aditivos pueden ser de origen natural (vegetal, animal o mineral) y sintéticos. Y para ser citados como tales, las sustancias deben aparecer en la lista de aditivos de la Unión Europea.

Función de los extractos en los alimentos.

Antes de entrar en materia, recordemos que los extractos vegetales son aquellas sustancias extraídas de las plantas para incorporarlas a fórmulas cosméticas, nutracéuticas o alimentarias por su capacidad de:

 

  1. Prolongar la vida útil del producto final, bien sea evitando o frenando la oxidación del alimento o protegiéndolo de ataques microbianos. Es el caso de los extractos de romero.
  2. Trasladar las propiedades saludables de dicha planta al organismo humano o animal.

Esto se debe a que los componentes que se extraen de la planta continúan siendo activos en el organismo donde se incorporan. Por ejemplo, aplicar en un alimento una molécula con una elevada función antioxidante ayudará a retrasar la degradación de las grasas, causante de la pérdida de sabor, aroma o color del producto.

Y según su naturaleza y la dosis que se aplique, puede que esta sustancia también sea capaz de combatir determinados procesos degenerativos en el organismo a causa del envejecimiento prematuro o natural de las células y neuronas.

Lee más sobre las funciones de los extractos y cómo se obtienen.

Extractos recomendados en alimentos.

Las propiedades extraordinarias de algunas moléculas resultan muy convenientes en el campo alimentario.

Una de ellas es el Hidroxitirosol, presente exclusivamente en el olivo. Los estudios científicos revelan su elevado rendimiento como agente antioxidante, antiinflamatorio y antimicrobiano, estando especialmente indicado en la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

De hecho, es el único antioxidante natural (que no procede de una vitamina o un mineral) reconocido por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Es más, un producto final que garantice un aporte diario de 5 mg de Hidroxitirosol podrá publicitar legalmente su efecto cardioprotector.

Ahora bien, no todos los productos derivados del olivo superan este requisito. Ni tan solo la mayoría de los aceites de oliva convencionales, tal y como explicamos en este artículo.

Una manera de conseguirlo sería a través de la suplementación del alimento, es decir, incorporar Hidroxitirosol a un producto que contenga poco o nada de esta clase de polifenol. Desde aceites a lácteos, incluyendo zumos envasados, caldos y sopas preparadas.

Y lo mismo ocurre si se usa para retrasar la degradación de las grasas provocada por la acción oxidante de los radicales libres, los cuales aparecen por causas endógenas (como el propio paso del tiempo) o exógenas (por ejemplo, el aumento de la temperatura del aceite en una fritura). En este caso se puede aplicar en todas aquellas matrices que contengan una elevada proporción de grasas como la mantequilla, margarinas, mayonesas, salsas y embutidos.

Los extractos en las etiquetas convencionales.

A la hora de incluir un extracto vegetal en una etiqueta convencional, lo primero que tenemos que saber si tiene la consideración de aditivo alimentario. (Consultar el Reglamento (UE) Nº 1129/2011 de la Comisión).

Opción A. Es un aditivo.

En ese caso, tenemos dos posibilidades: a) usar el código numérico que le otorga la UE o b) expresar la categoría que le corresponde y, a continuación y entre paréntesis, su nombre. Por ejemplo, el extracto de romero estandarizado como total de ácido carnósico y carnosol está reconocido como un aditivo, por tanto sería:

» E-392 (los antioxidantes se recogen en la serie 300, ocupando el romero el puesto 92).

o

» Antioxidante (Extracto de Romero).

Leer más sobre el etiquetaje de los extractos de romero.

Opción B. No es un aditivo.

En este caso no podemos usar el término ‘aditivo’ ni ‘antioxidante’ – aunque también realice dicha sea su función – ya que no forma parte de la lista. Por tanto, tendríamos que recurrir a otras fórmulas. En el caso del extracto de Hidroxitirosol, el cual no está reconocido como aditivo, podría ser: Extracto de Olivo, Extracto de Fruto de Olivo, Aroma de Olivo, etc. Y para los extracto de romero estandarizados en ácido rosmarínico (los cuales tampoco están en la lista) sería: Extracto de Romero, Especia de Romero o Aroma de Romero.

Los extractos en las etiquetas limpias.

Las etiquetas limpias es un concepto no regulado que se usa para referirse al etiquetado de aquellos productos que no incluyen aditivos sintéticos ni usan clasificaciones numéricas a la hora de citar los aditivos naturales.

Por tanto, si queremos incluir un aditivo reconocido en una etiqueta limpia, habrá que poner el nombre completo en lugar del código númerico o utilizar un término genérico. En el caso del extracto de romero rico en ácido carnósico y carnosol sería Antioxidante (Extracto de Romero) o Extracto de Romero, Especia de Romero, etc. Mientras que el caso del extracto estandarizado en ácido carnósico se reduciría a Extracto de Romero, Especia de Romero, etc.

Con los extractos de hidroxitirosol, seguiríamos las mismas reglas que en una etiqueta convencional: Extracto de Olivo, Extracto de Fruto de Olivo, Aroma de Olivo, etc.

Ejemplo de una etiqueta convencional y una limpia:

infografia de etiquetas para extractos de romero
Recreación de ejemplos de etiquetas.

 

Los extractos en las etiquetas de alimentos ecológicos.

Antes de proseguir tenemos que diferenciar entre etiquetas ecológicas y etiquetas de alimentos ecológicos.

Las primeras, llamadas también ecoetiquetas, se adhieren a un sistema de certificación el bajo impacto del producto sobre el medio ambiente.

Las segundas son etiquetas limpias o convencionales en las que todos los ingredientes proceden de agricultura ecológica, no incluyen aditivos sintéticos ni modificados genéticamente. Dichos ingredientes también necesitan ser certificados por un organismo o autoridad de control.

Por tanto, si queremos que el extracto forme parte de la lista de este tipo de productos, debe cumplir con los mismos requisitos: proceder de agricultura ecológica, no incluir ningún portador (carrier en inglés) sintético y estar certificados.

 

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BIBLIOGRAFIA

 

  1. Real Decreto 142/2002, de 1 de febrero, por el que se aprueba la lista positiva de aditivos distintos de colorantes y edulcorantes para su uso en la elaboración de productos alimenticios, así como sus condiciones de utilización.
  2. Reglamento (CE) Nº 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2008, sobre aditivos alimentarios.
  3. Reglamento (UE) Nº 1129/2011 de la Comisión, de 11 de noviembre de 2011, por el que se modifica el anexo II del Reglamento (CE) Nº 1333/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo para establecer una lista de aditivos alimentarios de la Unión Texto pertinente a efectos del EEE.
  4. http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/seguridad_alimentaria/subdetalle/aditivos_alimentarios.htm
  5. https://www.ecoagricultor.com/etiquetado-de-los-alimentos-ecologicos/
  6. https://www.iso.org/home
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